Periquito Barrado
  TABLA DE FELCH
 


En la tabla de Felch que vemos, se presentan 18 ejemplares, partiendo del 1 y el 2 que son los progenitores de toda la línea o vértice de la pirámide, hasta los 14 y 18 que la terminan en este ejemplo. Si nos fijamos comprenderemos rápidamente que, en los distintos apareamientos, los machos están indicados en trazo continuo y las hembras en trazo discontinuo.

Se presentan también al lado de cada círculo el porcentaje de sangre de cada progenitor, en función del lateral y escala elegida, siendo la negra la del padre, y la blanca la de  la madre.

Se trata de aplicar un código que permita siempre situarnos dónde estamos y que sea fácilmente asimilable. Para ello haremos un código sencillo agrupando las letras por parejas añadiéndole el número en la tabla; por ejemplo, podemos hacer las parejas así:

AB CD EF GH IJ KL MN ÑO PQ RS TU VX YZ

De cada pareja de letras, la primera representa al macho escogido y la segunda a la hembra escogida. Así que, si empezamos un proceso de selección con el macho A y la hembra B, denominándose macho A-1 y la hembra B-2; la descendencia de este apareamiento será AB-3, y consultando la tabla se verá que dicha prole tiene un 50 % de sangre del macho A y un 50 % de la hembra B.

Complicamos un poco; si cruzamos el macho A-1 (con decir A-1 ya entenderemos que es un macho) con la hembra AB-3, la descendencia de este apareamiento será AB-4, que tiene un 75 % de sangre de A y un 25 % de sangre de B.

Ponemos una ejemplo; si al adquirir un pájaro con una ficha de pedigrí en el que vienen reflejados los padres y está criado en consanguinidad, podemos encontrarnos con que esté reflejado por ejemplo "LÍNEA: CD-8". Esto quiere decir que la persona que nos ha facilitado el pájaro, sigue un proceso selectivo según la TABLA DE FELCH y que ESTE pájaro, ya sea macho o hembra, tiene un 12,5 % de sangre de macho C y un 87,5 % de sangre de hembra D.

De aquí se deduce, si no lo pusiera la ficha de pedigrí, que el padre solo puede ser: CD-5 (25 % de sangre de C y un 75 % de sangre de D) y la madre D-2 (100 %) que a la vez es abuela de CD-8.

Las letras siempre nos indicaran a priori, cuando se lleva la selección con varias líneas paralelas, si hay o no consanguinidad, sin tener que rebuscar en fichas y libros los antecedentes del pájaro. Los grupos de letras se pueden repetir en distintas gamas.

Si se quiere una mayor sofisticación del método, cabe la posibilidad de añadir, después de cada letra correspondiente, el valor obtenido por el cabeza de serie, en puntos en una exposición importante o el promedio de varias. Así, el pájaro A93 B90 -4, aparte de la distribución de sangres ya anteriormente comentado, indica el alto valor de los ejemplares que iniciaran la línea y que, aunque dicho AB-4 no tenga ni siquiera 87 puntos, sí que es portador de las buenas características del padre y del abuelo (75 %) y de la abuela en menor proporción (25 %)

La aplicación correcta y de una manera práctica de la tabla de Felch puede ayudar al criador con inquietudes de mejorar nuestro aviario, haciendo entrar en consanguinidad a aquellos ejemplares, cuyas características relevantes merezcan la pena ser fijadas, aun a costa de perder algo de vigor y tamaño. La finalidad última de este proceso es fijar características en nuestras aves, que de otra forma parecen desaparecer.

Para compensar estas pérdidas es aconsejable trabajar con dos o tres líneas de parecidas características, o bien, en colaboración con algún otro criador, repartirse el trabajo entre ambos, y cambiarse pájaros para cruzarlos después. Al final, al mezclar ambas líneas se recupera el vigor perdido, justo en el momento de iniciar una nueva línea.

Resumimos un poco toda la tabla:

  • Emparejamos dos ejemplares lo más puros posible que son 1 y 2.
  • De sus hijos (3), seleccionamos un macho y una hembra y lo cruzamos con sus respectivos padres.
  • De éste último cruce aparecen ya los ejemplares (4 y 5) que a su vez seleccionamos y cruzamos siguiendo el gráfico, hasta obtener los pájaros finales (del 14 a1 18).

Al llegar a este punto habremos obtenido el resultado final, que será variable, en función de los ejemplares elegidos (1 y 2) y la selección realizada de los pájaros, antes de realizar el cruce ascendente.

¿Cuántas veces tenemos ejemplar, que es extraordinario, y por más cruces que hagamos con él, nunca llegan sus hijos a ser como el progenitor? Aquí tenemos una oportunidad de aplicar estas tablas para intentar llegar a tener las máximas características posibles de uno de los dos progenitores.

Seguimos insistiendo en que como norma general, no hay que ser partidario de la consanguinidad, a no ser que se sea un experto, puesto que es delicada y se tiene que saber lo que se está haciendo; además recordemos otra vez que la consanguinidad produce alteración del tamaño, insuficiencia inmunitaria, multiplicación de defectos, pérdidas de instintos básicos (reproducción y cría.), etc.

En definitiva, que para la aplicación de las Tablas de Felch, hay que partir siempre de ejemplares extremadamente completos, para que los productos satisfagan nuestro cuadro reproductor.

 

Fernando Carnicero

Aviario Cybercocinero

 
   
 
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